La
familia Meler ha estado vinculada a la agricultura durante
siglos, varias generaciones de la familia han crecido
en la Torre Meler rodeados de fincas de cereal, almendros
y viñedos. La idea de fundar una bodega, partiendo
de la base de sus propios viñedos, surge del
sueño de recuperar el cultivo de la viña
y la elaboración de vino. «El año
2004 fue el elegido para dar rienda suelta a un deseo
personal y profesional».
La idea de Meler es seguir con la tradición familiar,
pero a la vez incorporar las técnicas más
modernas en cuanto a la elaboración de vinos
y cuidados de las tierras. En la bodega se pretende
realizar un máximo de producción de 130.000
botellas, procedentes de 24 hectáreas de viñedo
propio. «Practicamos una enología que concentra
fondo y forma, razón y pasión. Defendemos
procedencia, estilo y consecuencia», explican.
En estos momentos, tres generaciones Meler están
trabajando en sus fincas para elaborar los vinos base.
El resultado es una obra en la que han puesto lo mejor
de nuestra cultura y conocimiento de los viñedos:
Personalidad, elegancia y expresión. Las fincas
cuentan con viñedos de las variedades merlot,
cabernet sauvignon y syrah, en cuanto a tintas, y chardonnay,
en blancas. Todas ellos en espaldera y con riego a goteo.
Meler elabora cinco vinos, de los cuales cuatro están
en el mercado: Crianza Merlot-Cabernet Sauvignon Rosado
2007, Chardonnay 5539 y Syrah 2007. Este primer semestre
de año verá la luz un nuevo caldo, cumbre
de esta bodega somontanesa, denominado Andrés
Meler 2005.
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