Guelbenzu es una de las bodegas
que ha aterrizado en un territorio tradicionalmente
vinatero, pero a punto de perder ese cultivo. En este
caso, se trata de la comarca de Tarazona, que ha visto
como se recuperaba un pago singular, a las orillas del
Queiles, para el cultivo de la vid. En tres años
consiguieron reunir 134 fincas, de 73 propietarios distintos,
que suman las 95 hectáreas que producen uva para
Guelbenzu, en este pago.
La
finca Lombana, en Vierlas –comarca de Tarazona
y el Moncayo–, a unos 456 metros de altitud, es
un pago extraordinario para el cultivo de la vid, por
su textura, drenaje y resistencia tanto a la sequía
como a las heladas.
La totalidad de la finca se plantó entre los
años 2000 y 2001, en el sistema de espaldera
con postes, y con variedades seleccionadas para elaborar
vinos al gusto de los mercados internacionales.
La bodega, se construyó respetando el entorno
natural, con líneas sencillas y modernas y condiciones
excepcionales para la elaboración del vino.
Cuentan con una capacidad de elaboración de 760.000
litros, repartidos en 14 depósitos de 40.000
litros y 10 de 20.000. Para la crianza hay 500 barricas,
de momento, ya que un aumento de la demanda podría
cambiar esta cifra.
La bodega cuenta con 2.400 metros cuadrados, en los
que se elaboran los vinos Guelbenzu, Vierlas, Azul,
Evo y Lautus, con cabernet sauvignon, merlot, tempranillo,
graciano, syrah y garnacha. |