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Estas bodegas fueron fundadas en 1770
por Nicolás Bellido, y se dedicó a la elaboración
de vinos a granel hasta el año 1962. Su actual propietario,
a partir de ese momento, decidió dedicarse a la crianza
de vinos en madera de roble, conservándolos cuatro
años en madera y ocho en botellas, para obtener una
Gran Reserva de doce años.
Así
aparece la marca Bordejé, apellido del que se convirtió
en propietario por entronque con las familias Bellido y Cruz,
fundadoras de las bodegas.
Actualmente, la bodega reúne optimas condiciones de
temperatura (oscila 1†C de invierno a verano), humedad (constante
del 80 %), oscuridad (solo se ilumina y con luz tenue, al
visitarla) y quietud (las botellas permanecen intactas durante
su periodo de crianza en cementerio).
En 1962, se hicieron plantaciones de uva blanca macabeo, para
la elaboración de vino de cava por el sistema champenoise.
El suelo y el clima los garantizan las laderas de la Cordillera
Ibérica, con igualdad de altitud, horas de frío
y de calor, orientación y exposición, distancia
al mar, suelos pedregosos, calizos y silíceos, etc.
Los viñedos y los cuidados que se prodigan a los cultivos
son los secretos de la firma Bordejé, porque todas
sus uvas son de cosecha propia.
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