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La
bodega, creada en 1987 como consecuencia de la unión
de la cooperativa vitivinícola de Longares y la Cooperativa
San Nicolás de Tolentino de Almonacid de la Sierra
es dirigida en la actualidad por un equipo joven y profesional.
Cuenta con 700 viticultores asociados que cultivan 3.000 hectá-
reas con las variedades tintas garnacha, tempranillo, cariñena
y vidadillo de Almonacid y la blanca macabeo, todas ellas,
en un singular entorno situado a 650 metros de altitud. Variedades
que históricamente han viajado a través del
valle del Ebro al resto de España y Francia. Un buen
número de vinos famosos han sido elaborados con estas
procedencias durante siglos. La acusada personalidad de estas
uvas viene propiciada por el peculiar clima de esta zona de
Aragón: árido, caluroso, seco y tamizado por
el conocido cierzo.
Un enólogo joven, José Manuel Mainar, se responsabiliza
de la elaboración y control de las diferentes marcas.
Todo el proceso ha sido modernizado recientemente con importantes
inversiones en edificios, maquinaria de elaboración
(depósitos de fermentación de acero inoxidable,
prensas neumáticas o despalilladoras horizontales)
y naves de crianza, así como una nueva planta embotelladora.
Más de 2.500 barricas de roble americano y francés
contienen los vinos que reposan hasta alcanzar su madurez,
fusionando los matices de la madera con los aromas de los
propios caldos hasta lograr un perfecto equilibrio.
Este afán permanente por obtener el mayor grado de
calidad ha posibilitado una implantación en el mercado
internacional que, en los últimos años, está
teniendo una importancia que supera, en tres veces, el vino
destinado al consumo nacional.
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