Bodega
enclavada en el corazón del Somontano, a un kilómetro
de la N-240, en Ponzano, se ubica en el centro del pueblo,
a 550 metros de altitud. El edificio de superficie,
remozado y adaptado a las exigencias contemporáneas,
consta de dos naves adosadas, una para la elaboración
de vinos, y otra para el manufacturado del producto.
Incluso después de todas las modificaciones emprendidas
desde hace quince años, cuando se empezó
a embotellar y comercializar, se pueden observar vestigios
centenarios que nos hablan de una actividad vinícola
ancestral: viejos y gruesos muros, aislando el interior
de temperaturas extremas, y suelo inclinado, nos indican
que deseaban la perpetuidad de esta actividad agroalimentaria.
En los subterráneos que datan de los siglos XV
y XVI se cobijan, perfectamente alineadas las barricas
de roble francés y americano, donde se crían
los caldos.
Cada vino varietal realiza la crianza por separado,
en barricas que nunca superan los ocho años.
El descanso en la quietud y oscuridad, a temperatura
constante, terminarán por convertir estos vinos
en auténticas joyas.
Actualmente la bodega cultiva sus propios viñedos,
en secano, trabajándose en parcelas escogidas
por su orientación y características agronómicas
idóneas, siempre por encima de los 550 metros,
en parajes bien ventilados y soleados. La vendimia es
manual, con selección directa en cada cepa, aprovechándose
exclusivamente los racimos más sanos, transportándose
a bodega en cajas especiales.
La reconstrucción y acondicionamiento de los
subterráneos, ya emprendida desde 1990, se finalizará
en julio de 2008.
Bodegas Osca, que nació como un hobby a mediados
de los 80, sigue aplicando esta filosofía a todos
sus vinos, de la cepa a la copa.
Hoy es la única bodega aragonesa que dispone
de un vino exclusivo y único realizado con Garnacha
Blanca 100% varietal.
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