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Gracias al decidido apoyo
del Gobierno de Aragón, a través de su
Departamento de Agricultura y Alimentación, y
la Diputación Provincial de Zaragoza, ha sido
posible que la Muestra de Vinos de Aragón recupere
su esencia y su protagonismo. También ha contado
con la colaboración de SABOR DE ARAGÓN
–canal temático de HERALDO DE ARAGÓN–,
de forma que el catálogo de la muestra acompaña
la edición del mes de febrero de la revista.
Nacida en el año 2000, cuando este tipo de eventos
era bastante más infrecuentes que en la actualidad,
ocho años después, la Muestra sigue siendo
un encuentro necesario e imprescindible. De ahí
esta sexta edición.
Pues la Muestra, ya desde su inicio, no se contempla
con una finalidad estrictamente comercial –por
más que se hagan negocios en su seno–,
sino que pretende ser, precisamente, la fiesta de la
vinicultura aragonesa.
Un lugar de encuentro entre los elaboradores y los principales
consumidores, desde los propios profesionales del sector
hasta los hosteleros, sumilleres, jefes de sala, etc.,
pasando por los aficionados encuadrados en clubes y
grupos de cata de vino.
Un marco en el que se presenten las novedades de cada
año, donde se puedan contrastar diferentes opiniones.
Un espacio en el que el vino, desnudo y en una digna
copa, tome el protagonismo.
De ahí que el acceso a la muestra esté
restringido a profesionales y amantes del vino. Por
ello siempre se ha prohibido fumar en los salones, para
que los aromas no se enturbien.
Y dado que el vino es quien debe mandar, las diferentes
bodegas se presentan todas en las mismas condiciones,
desnudas, tan sólo con sus botellas. Un cartel
sobre las mesas es lo único que identifica a
cada una de las 24 bodegas presentes en esta edición;
eso y el interés que cada bodega pone en diferenciar
su producto.
Algunas novedades
Este año, la Muestra se traslada de nuevo al
zaragozano Coso, donde nació, y cambia también
su horario, atendiendo a las diferentes peticiones.
Por otra parte, la mañana del día 5 abrirá
sus puertas al público en general, previa reserva
de la invitación y hasta completar el aforo de
los salones, por cinco euros. |